31 mar. 2009

Monólogos de una vida monogámica (Sino serian biólogos, o triólogos, y asi):

Desde que se me termino el jabón común que uso para ducharme empecé a usar el jabón líquido de mi vieja, y me di cuenta de un par de cosas.
Para empezar, los hacen de esencias un tanto extrañas. El primero que usé era de "Extractos de durazno con chantilly humectante", o sea, para que se den una idea, es como si agarrara un bol de duraznos con crema y lo pusiera en una batidora con agua y detergente. Batimos unos minutos y ¡VOILA! Jabón líquido con... Todo eso.
Por cierto, es un tanto extraña la sensacion de terminar de bañarte y oler a postre, encima que a mi me encanta el durazno a veces me daban ganas de comerme la mano.
Al poco tiempo, compramos un nuevo jabón sólido(?) con lo que mi vida volvió a la normalidad, por asi decirlo.
El tema es que hace unos días, me volví a quedar sin dicho jabón y tuve que usar de nuevo el líquido. Esta vez era distinto, era de perlas y leche de orquídea.
Con lo que yo me vengo a enterar gracias a un jabón líquido, que las orquídeas... ¡TIENEN TETAS!
Y para terminar, al que le hayan dicho que una mezcla de perlas con orquídeas tiene un lindo olor puesto en el cuerpo de uno... Le vieron la cara.